¿LA ABUELA SE AGOBIA CON EL WATSAP? CÓMO AYUDAR A LAS PERSONAS MAYORES A UTILIZAR LA TECNOLOGÍA.

La tecnología se ha ido convirtiendo poco a poco en un elemento necesario, para bien o para mal, en nuestro día a día. Con la pandemia, esto se ha acentuado y acelerado. La tecnología nos aporta herramientas imprescindibles para acceder a información, para realizar tareas cotidianas, como compras o gestiones, y para relacionarnos con otras personas.

Para muchas personas, no resulta fácil integrarse en el mundo digital, sea por falta de conocimientos o de recursos, o por miedo a lo desconocido. Tareas que a muchas personas nos pueden resultar muy sencillas, como enviar un watsap, escribir un mail o hacer una vídeollamada, para muchas personas pueden resultar altamente frustrantes y generar incomodidad o malestar. Incluso se habla de “Tecnofobia” para referirse a la aversión a la tecnología que dificulta la adaptación al cambio tecnológico y que puede provocar síntomas de ansiedad y conductas de evitación ante el uso de dispositivos tecnológicos (como ordenadores o smartphones, entre otros) o de todo aquello relacionado con las nuevas tecnologías.

Por otro lado, la brecha digital (la desigualdad en las oportunidades de acceso a las nuevas tecnologías), es mucho mayor en determinados colectivos, uno de ellos el de las personas mayores. En el contexto histórico de pandemia que estamos viviendo, esta brecha puede suponer un problema añadido, pues dificulta el acceso a nuevas formas de comunicarse y de acceder a recursos varios, aumentando el aislamiento y los sentimientos de soledad, inseguridad o tristeza.

¿Qué podemos hacer para ayudarles a utilizar la tecnología? Véamos algunas pautas para favorecer el aprendizaje del uso de la tecnología, contribuyendo a reducir la brecha digital y las sensaciones de inseguridad:

  1. ¿Cómo introducir el nuevo dispositivo a utilizar? Es fundamental hacer una transición basada en los dispositivos previos que ha utilizado la persona y en sus circunstancias, no es buena idea regalar por nuestra cuenta un dispositivo sin tener presente qué le puede gustar o ser más fácil a la persona concreta. Por ejemplo, si nuestro padre utiliza un teléfono con teclado físico con el cual se encuentra cómodo, pero no puede instalar apps y le gustaría aprender a usar el watsap, podemos plantear el uso de un smartphone con una tarjeta de datos de forma que pueda mantener el dispositivo con el cual se siente seguro y aprenda gradualmente con el otro.
  2. ¿Cómo fomentar la seguridad a la hora de aprender? Debemos tener paciencia y transmitir que los apoyaremos, que no lo tienen que hacer a solas. Hacen falta habilidades didácticas, utilizar un lenguaje llano, dedicar el tiempo suficiente y no apresurarse. No hay que perder de vista que el objetivo final es que puedan utilizar las herramientas tecnológicas de manera autónoma. Podemos dejar en un papel las instrucciones básicas para que practiquen y utilicen aquello que más les interese.

  3. Hay que ayudarlos a familiarizarse con el dispositivo y el entorno. Por ejemplo, dedicar un tiempo a mirar la pantalla y a entender lo que ven. Se tiene que dejar la pantalla lo más limpia posible: eliminar iconos de lo que no se va a utilizar, desactivar actualizaciones y notificaciones, quitar claves de acceso, establecer accesos directos a aquello que más tengan que utilizar, etc, simplificando al máximo el uso de los dispositivos. Antes de ponernos a trastear con el dispositivo, tenemos que saber cuál es el propósito que tiene la persona y qué utilidades le ve. Esto nos permite darle una solución concreta mientras explicamos el funcionamiento y no agobiar con información descontextualizada. Por ejemplo, si le gustaría poder leer noticias de los diarios, podemos centrar la explicación en esta actividad.
  4. Eliminar el “pánico a los botones” o a los errores. Dejar claro que siempre se puede volver atrás o deshacer acciones, y repetir las secuencias de pasos las veces que sea necesario hasta que la persona se encuentre tranquila.
  5. Más adelante, podemos ofrecer otras opciones que permitan ampliar el abanico de utilidades y les motiven a desarrollarse más en el mundo digital, como por ejemplo compras, gestiones bancarias o acceso a contenidos de interés. El objetivo es que perciban que pueden hacer acciones que les facilitan la vida o acceder a cosas a las cuales antes no podían acceder.

Foto del programa de radio 2.0 #ConMayorVoz (ver web aquí)

Entre todos y todas podemos contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas mayores, realizando un acompañamiento comprometido en su aprendizaje tecnológico, el cual favorece la estimulación cognitiva y permite combatir la soledad y el aislamiento. El empoderamiento digital de las personas mayores es también una cuestión de justicia social: les permite acceder a nuevas formas de comunicación y abrir vías de participación en la sociedad adaptadas a la situación actual.

(Versió de l'article en català aquí)

En el Gabinet Gran ofrecemos asesoramiento para el empoderamiento digital de las personas mayores (primera sesión gratuita), tanto para la persona mayor como para familiares.

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